In Mejora tu bienestar psicológico y emocional

La gestión del conflicto

Desde Psya Asistencia queremos hacerle llegar trimestralmente una serie de artículos relacionados con el mundo de la psicología. Nuestro propósito es ayudarte en la identificación y gestión de diversas problemáticas que pueden ir manifestándose en tu vida laboral y/o personal. Recordar que ambas esferas están interrelacionadas, esto quiere decir que una problemática que pueda darse en el área laboral puede repercutir en el terreno personal y viceversa.

En este primer número vamos a centrarnos en analizar algo muy común en nuestro día a día y que se remonta a tiempos muy remotos… El conflicto.

El conflicto produce, en las personas que lo sufren, diferentes emociones, cogniciones y motivaciones (De Dreu et al., 1999). Sin embargo, quizá nada esté tan presente en nuestras vidas como el conflicto. El conflicto abarca no sólo con otras personas de nuestro entorno laboral sino también con nosotros
mismos cuando tenemos que elegir entre distintas opciones (por ejemplo, experimentamos un conflicto cuando tenemos que gestionar en nuestro trabajo diversas tareas a la vez y en ese momento, no sabemos cuál hacer).

Son muchas las emociones que puedes tener cuando experimentes un conflicto, desde el enfado y querer enfrentarte con la otra persona con una posición distinta a la tuya; hasta el miedo, provocando respuestas en ti como la paralización o evitación de la persona cuando te la encuentres.

Los mensajes que has ido recibiendo desde que eras pequeño acerca del conflicto han provocado que asocies el conflicto como algo negativo. Prueba de ello serían los distintos significados que recogemos del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: “combate, lucha, pelea”;“enfrentamiento armado”;“apuro, situación desgraciada y de difícil salida”;”Problema, cuestión, materia de discusión”.

Los conflictos son inevitables a lo largo de tu vida profesional y personal, pudiendo tener consecuencias destructivas en las personas o persona involucrada. Pero si se percibe como algo constructivo, las consecuencias pueden ser beneficiosas si se gestionan de una manera adecuada.

Elementos positivos y negativos de los conflictos

Estás en el trabajo y a la hora de repartirse las vacaciones, coincides los mismos días con tu compañero. Tu compañero quiere esos mismos días y tú también, empiezas a percibir que estás enfadado porque anticipas que vas quedarte sin poder disfrutar de esos días que tenías planeado para viajar fuera. Si percibes que tienes que ganar este “combate” y no perder esos días, pondrás diversos medios para ello ej: ir a hablar con tu responsable para pedirte los días antes, hablar en tono agresivo a tu compañero para que no se coja esos días o inventarte una excusa para que te ceda esos días.

Puede que salgas beneficiado y consigas tu objetivo pero probablemente la relación con tu compañero pueda verse mermada. En cambio, si entendemos que el conflicto es una oportunidad para que tú ganes algo y la otra persona también, podrás manejarlo desde esta perspectiva y realizar otras conductas como por ejemplo: ir a hablar con tu compañero y preguntarle de una manera adecuada, si no le importa cogerse otras fechas ya que tú tienes pensado irte de viaje.

Abriendo esta vía, hay más probabilidades de que consigas tu objetivo ya que utilizando el diálogo y no la confrontación, puede que a tu compañero
no le importe cogerse otros días ya para él o ella no era tan importante esas fechas.

El conflicto ayuda a aprender nuevos y mejores modos de responder a los problemas, a construir relaciones más sólidas fundamentadas en la conducta asertiva, a profundizar o desarrollar relaciones abordando temas fundamentales que, de otro modo, se habrían ignorado; ayuda a conocernos mejor a nosotros mismos y a los demás.

Cuando has experimentado los beneficios de una resolución de conflictos positiva, aumenta la probabilidad de que alcances nuevas soluciones positivas en los conflictos venideros y las emociones asociadas, ya no serán de enfado o miedo. Se puede aprender y generalizar la tendencia a buscar soluciones positivas. Los elementos positivos que a menudo se relacionan con el conflicto tienen que ver con el cambio, el crecimiento y el desarrollo.

También el conflicto puede tener elementos negativos que si no lo gestionas de manera adecuada, puede deteriorar las relaciones que tengas en tu esfera laboral y también personal. El conflicto puede paralizarte o bloquearte si te sientes amenazado, percibirás que no dispones de las herramientas adecuadas para poder gestionarlo pudiendo desembocar en ti, respuestas de estrés.

Para poder manejar el conflicto uno de los primeros pasos que hay que realizar sería analizar tus creencias respecto al conflicto. Es decir, si enfocas el conflicto como algo positivo o al contrario, como un elemento negativo y perjudicial.

Imagínate que estás en una reunión con tu superior y compañeros donde el superior quiere saber vuestra opinión respecto a un proyecto que va a salir, llega el momento que quieres hablar y cuando empiezas, un compañero tuyo te interrumpe ya no sólo una vez sino varias. Si vives el conflicto como algo negativo, las emociones que van aparejadas a esa situación irán desde la tristeza al cabreo pero tus respuesta al percibir el conflicto como algo negativo, puede ser la evitación reforzando tus creencias acerca del conflicto.

Sin embargo, si enfocas el conflicto como algo positivo, como una manera de cambio donde crees que tu respuesta tiene mayor probabilidad de conseguir lo que deseas, en la situación con tu compañero, puedes de manera asertiva, pedirle por favor que respete tu turno de palabra y que cuando termines puede seguir si lo desea. Los resultados en este caso pueden abarcar emociones como la satisfacción y reforzar la idea que mantenías respecto al conflicto, evitando que tu respuesta sea como en el otro caso, la del bloqueo o paralización.

Tipos de resolución pacífica de conflictos

Una vez analizada tu manera de afrontar los conflictos, se hablaría de dos maneras de resolución:

  • Con intervención de un tercero, aquí se hablaría de un proceso de mediación donde una persona neutral se encargaría de que las partes enfrentadas llegaran a acuerdos. Imagínate en el ejemplo anterior donde tu compañero te interrumpe en las reuniones que el conflicto aumenta hasta el punto que ya no sólo se produce en la situación de la reunión sino que también lo realiza cuando estás con tus otros compañeros tomando café y tras haber intentado
    hablar con él lo sigue haciendo. La intervención de un tercero sería necesario cuando las herramientas llevadas a cabo por ti, no han dado resultado.
  • Solución de un conflicto sin intervención de un tercero. Cuando tus intereses chocan con otra persona, una herramienta fundamental sería la negociación. La negociación puede definirse como un proceso interactivo de solución de conflictos a través del cual las partes pueden llegar a alcanzar una posición nueva, distinta de las planteadas originalmente y que puede satisfacer a sus intereses conflictivos. Imagínate que tu superior os ha pedido a ti y a tus compañeros que tenéis que mandarle los días de vacaciones de este año. Antes de mandarle las fechas, ves que una compañero/a coincide
    contigo en los días. Si en vez de emplear la negociación, enfocas el conflicto como una manera tanto de ganar tus intereses como cederlos sin que primen los tuyos, los resultados pueden ser negativos, desde una mala relación con tu compañero/a a experimentar niveles altos de estrés.

En la negociación un elemento clave es la comunicación, ante el ejemplo descrito anteriormente de las vacaciones, un diálogo entre las partes te permite trazar un puente de comunicación, generándose un abanico de situaciones donde ambas partes puedan ganar y ceder terreno. A lo mejor tu compañero/a
prefiere cogerse un día en concreto y el resto de días no le interesaría tanto.

Un ejerció donde se muestra la importancia de la comunicación dentro de la negociación a la hora de afrontar los conflictos sería la de dos hermanos que luchaban por una naranja. Ambos la querían entera y no dejaban de arrebatársela y tuvo que intervenir un tercero a mediar. Al final pudieron solucionar el conflicto de manera razonable, ¿Cuál crees que fue la solución?… El/la mediador/a preguntó a cada uno cuál era el objetivo para desear la naranja. Un hermano dijo que la necesitaba para hacer zumo, mientras el otro necesitaba la piel para rallarla y preparar un postre.

Como puedes apreciar, la comunicación cuando tengas que gestionar un conflicto es la piedra angular, no anclarte en tu posición y estar abierto a preguntar a la otra parte cuál es el motivo de querer lo que a ti también te interesa, dejar abierto un espacio para la negociación.

 

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